
15/03/08
He vuelto. Cito a Diderot: "Ya estabas aquí antes de entrar y cuando salgas no sabrás que te quedas".
Hace pocos días que volví de una "travesía" (me gusta como suena) por tierras que hacía mucho que no visitaba, recorria la región que lleva fantasmas de una especie de pasado mítico-real de una familia y no familia mía (antepasados) y de una historia casi olvidada por mi mismo. Pienso pero más que nada esta noche siento, siento que soy de todas partes, que los caminos siempre están trazados para uno, pero no lo están para los ojos a simple vista sino que para las ganas, los ánimos y esfuerzos, en fin, que están trazados para los actos libres.
¿Hasta qué punto he vuelto a mi cotidianidad?. El año pasado al volver de Perú me pregunté: ¿seré/soy el mismo?.
El concepto de viaje implica un cambio en el sujeto, se deduce del concepto de movimiento ya que todo lo que se mueve cambia. ¿Qué diría Diderot de esto? pensador que ve al hombre como un ser casi omnipresente y portador de la luz, signo de permanencia en y de las cosas pues todas las cosas que permanecen son las que tienen un brillo propio dentro de las oscuridad que las rodea. Diderot ve en el hombre un sujeto universal que pone la razón/luz que nos aleja de la oscuridad, de la incomprensión de las cosas.
Recuerdo la primera vez que viajé al sur de chile tomado de la mano de mamá y papá. Esta vez como un viajero dueño de sus manos y decisiones vuelvo mis recuerdos a la roca que donde el viento aun me golpea y acaricia y el lago que me abre sus brazos, siento que me he ido y que no me he ido. No quiero caer en la angustia shakesperiana del ser o no ser (a pesar de que todo lo que he dicho deambula por ahí). Pero ahora pienso en "mi ahora", hic et nunc, y me veo reposado, quizás más flojo de lo que me gustaría. Sentado sobre mi cama, bajo la luz de la escritura, estoy frente a ideas y muchas ganas, cosa rara para éste último tiempo. No había escrito hace un tiempo porque no tenía ganas ni ideas, de súbito volvió a cambiar mi cotidianidad. Leí hoy (ayer)que la rutina de la cotidianidad tiene un movimiento circular, es decir que tiene un movimiento reflexivo pero además contiene trasgresiones, cortos-circuitos, y es el asombro ("estudio" pero me gusta más admiración pues implica "contemplar"), justamente, de estas vivencias los que nos da un nivel de cuenta a cerca de cómo estamos parados en nuestras existencias.
¿Qué fue este viaje/travesía?.. ¿una trasgresión acaso?, un ¿tiempo sin tiempo?, ¿algún sueño que poco a poco iré añorando en cada pestañada?. Y yo ¿habré cambiado? o ¿sigo ahí?.
Se dice que la mejor manera de obtener la verdadera respuesta es haciando la pregunta correcta. Hay algo que me falta por decir para eso.
Tenía miedo, pensaba en todo los que nos podía (a la preciosa Daniela y a mí) pasar en aquellos lugares fuera de los territorios de nuestra cotidianidad, me encontraba subsumido dentro de una concepción fatalista de las cosas. He ahí lo que me impedía entender y comprender lo que era vivir un "acto libre". (sí! un acto de "libertad", aquella palabra tan manoseada y llena de significados dispares). Lo repito: "he vuelto" y no tengo dudas sobre la afirmación de Diderot pues soy parte de muchos lugares y, es más, puedo volver a ellos ahora mismo con el cierre de mis ojos o con el recuerdo o recorriéndolos algún día, en aquel volver a estar/ser como si el tiempo (movimiento y desgaste de las cosas) no hubiese pasado. Al mismo tiempo, el concepto de viaje y cambio solo tiene sentido dentro de la unidad de mi mismo como un ser en avance (para dónde no sé), me gusta pensar esa bella imagen poética del campo abierto, donde el viento te refriega espacio y el horizonte inconmensurable se muestra como un camino, como una aventura, como lo desconocido pero que es, a la vez, parte de ti pues te emociona ir a él. He ahi el acto libre, he ahí lo que es el campo abierto, ser parte de todo y de ti mismo, saber que cambias de lugar, de forma, de medida, de tiempo, pero saber que puedes estar en todas partes pues al cerrar los ojos, al volver hacia ti mismo, hacia el Yo íntimo que se reconoce como el "todo(s)", ése Yo que ya no está disperso, perdido por estar siempre encontrándose y luego no (la angustia) sino que, ahora, en su unidad se ha vuelto libre y es dueño de sí y de todo.
PD: 7 meses... :)
BESHO !!! (gigaaaante)

1 comentario:
cuánto hecho de menos un viaje loco por ahí. bueno, las vacaciones se me fueron (sin hacer algo significativo). ahora estoy sometido a una rutina, después de mucho tiempo sin tener una. estoy contento con mi rutina. me gusta mucho lo que hago. no obstante, algo queda pendiente de ese extenso tiempo de ocio, que de ocio no debe tener (o al menos me exijo que no tenga, porque suelo ser una persona muy exigente conmigo misma... y a veces me exijo tonteras).
saludos amigo... no se desaparezca
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